
La peculiaridad de su entorno geográfico ha determinado la idiosincrasia de sus habitantes
que históricamente han combinado las faenas de la mar con las agrícolas, ganaderas y artesanas,
manteniendo modos de vida sencillos y encaminados a la conservación de sus tradiciones. Pueblos que
a pesar de una larga tradición turística, mantienen con gran pureza su arquitectura blanca y
marinera y todos aquellos elementos que determinan su peculiar fisonomía al más puro estilo
árabe-andaluz. Sin duda alguna, ha sido la mezcla de civilizaciones que han pasado por estas
tierras (Fenicios, Cartagineses, Romanos, Visigodos y Árabes) lo que ha marcado fuertemente la
cultura de sus gentes.
Ya en el siglo V a C. en Atenas se menciona el "garum"- salsa fabricada con las vísceras del
atún - que Fenicios y Romanos comerciaban por el mediterráneo, desde estas costas. Desde entonces,
durante los meses de verano y primavera, los túnidos siguen atravesando estas aguas buscando la
calidez del Mediterráneo. Melvas, bonitos y en especial el atún rojo son objeto de aprovechamiento,
constituyendo su pesca uno de los pilares económicos del litoral de la Janda.
En la actualidad se siguen capturando atunes en las almadrabas de manera tradicional, con
unas artes de redes de pared vertical que conducen a los atunes al cuadro central donde con el copo
se realizan las "levantadas", izándolos a las barcazas. Un espectáculo único, sobrecogedor y
ancestral.
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